martes, 4 de octubre de 2011

Cómo combatir la ansiedad y la depresión, ganado la batalla


Los trastornos de ansiedad y la depresión no son las mismas, a pesar de que puede parecer a la mayoría de los observadores. Normalmente, alguien que está deprimido también ha aumentado los niveles de ansiedad, y también una falta de control en la vida diaria de una persona juega un papel enla depresión.
Entonces, ¿cuáles son las diferencias entre la ansiedad y la depresión?
La depresión es ejemplificada por la desesperación, la ira y sentimientos de poca o ninguna esperanza. Un hombre abatido o mujer se siente abrumado por incidentes frecuentes y tiene dificultades con las relaciones personales. Los niveles de energía suelen ser muy bajas para las personas deprimidas.
Un trastorno de ansiedad afecta a personas de diferentes maneras:
Sentirán miedo y temor en las condiciones que son relativamente “normales”. La persona afectada presenta una preocupación irritante continua, a la espera de un ataque de pánico en cualquier momento. Si la ansiedad es lo suficientemente fuerte, el individuo puede no estar en condiciones de realizar ningún tipo de relación exclusiva, o simplemente salir.

La mayor parte del tiempo la ansiedad y la depresión son generalmente tratadas en la misma forma, por medio de la terapia conductual y antidepresivos. Esa es una razón por la que tanto se confunden. A pesar de que no hay estudios clínicos que lo comprueben, muchas de las depresiones están asociadas con la ansiedad.
Una investigación de pacientes con depresión indica que el 85% de los individuos en la revisión también tenía un pánico o trastorno de ansiedad. La revisión pone de manifiesto también que el 35% de los hombres iguales y las mujeres tenían síntomas de un trastorno de pánico.
En algunas situaciones, la vacilación es típica:
Es perfectamente normal sentir la tensión que precede a una situación preocupante, pero la ansiedad generalizada no se adhiere a ese tipo de pensamiento. Una causa parcial de este tipo de trastorno es un desequilibrio de la química del cerebro. La preocupación de riesgo nunca jamás se va, y la víctima se siente como si una criatura salvaje lo estuviera persiguiendo a él o ella.
Día a día la vida es un obstáculo importante para un hombre o una mujer con pensamientos tantos ansiosos y deprimidos. De las personas identificadas con las dos, las indicaciones de la depresión y la ansiedad eran más graves que con las personas que tenían sólo uno o el otro. Las rastros de depresión tardan más tiempo en resolver que la ansiedad concurrente, lo que representa una situación problemática para el remedio.
Los trastornos depresivos impulsados por los resultados de ansiedad resultan en un tasa de suicidios más alta.
Con mucho, el hallazgo más significativo de estudios científicos es que la depresión provocada por la ansiedad lleva a una tasa de suicidio mucho mayor en comparación con los que solo presentan depresión. En una investigación realizada en los pacientes deprimidos que habían intentado suicidarse, el 92% también había indicios de ansiedad severa. La ansiedad y la depresión pueden ser una mezcla fatal, similar al uso de drogas y beber alcohol.
En más del 60% de las depresiones importantes son acompañadas de diversas cantidades de ansiedad.
Los dos parecen estar siempre unidos. Las terapias frecuentemente empleadas por los dos puede incluir terapias cognitivo-conductuales, el ejercicio físico y técnicas de relajación, el régimen de dieta y las rutinas de alimentación, y medicamentos recetados.
La ansiedad y la depresión son dos enfermedades separadas, sin embargo, aparecen constantemente una con otra. Las personas que presentan ambas deben recibir apoyo especializado a la mayor brevedad posible.

Bipolaridad: un problema de salud


Existe sobre la bipolaridad una visión catastrófica que hay que dejar de lado. La bipolaridad es un problema de salud, como un resfrío o una gripa y hay que acostumbrarse a considerarla de este modo sin dramatismos pero, también, sin simplismos.
Es necesario darle, a la bipolaridad, el lugar que le corresponde como un padecimiento que tiene su importancia y al cual hay que enfrentar con toda la responsabilidad del caso, pero no podemos seguir considerándolo como una condena irreversible.
Padecer del trastorno bipolar no es sinónimo de discapacidad, ni requiere desarrollar una vida de resignación. Se puede vivir, crecer, crear y ser talentoso, no a pesar de la bipolaridad sino gracias a ella. Porque, aunque resulte difícil imaginar, la bipolaridad puede ser un don
Aproximaciones Bipolares
Se suele considerar a la bipolaridad como una inestable oscilación entre la manía y la depresión, en todas las diversas formas que cada una de estas polaridades emocionales se presenta.
La mayoría de las bipolaridades no implican la pérdida de la realidad, la locura o la psicosis, sino que revisten formas más habituales, comunes y neuróticas. En muchas oportunidades, inclusive, no se presenta bajo maneras afectivas sino que combina emociones en una dirección y en la contraria aparecen síntomas corporales.
Del mismo modo existe toda una vasta gama de conductas y padeceres (como adicciones, dislexia, pánico, déficit atencional, epilepsia) que pueden funcionar como equivalentes bipolares.
Síntomas Bipolares
Se suele mencionar que la bipolaridad es un trastorno afectivo, entendiendo por esto los cambios reiterados de humor que van desde la extrema tristeza y desesperanza (depresión) hasta la euforia o exaltación (manía).
Ahora bien, ¿cuáles son las manifestaciones o síntomas, en cada uno de los polos, que permiten darnos cuenta que padecemos este trastorno?
En el polo de la depresión:
  • Pérdida de interés o placer en las actividades habituales.
  • Carencia de energía y actividad, que puede llegar a la apatía.
  • Pérdida de apetito o de peso, en algunos casos puede existir aumento de apetito.
  • Trastornos del sueño, insomnio o a veces dormir mucho pero de manera irregular.
  • Disminución del deseo sexual.
  • Dificultad en concentrarse y razonar.
  • Sentimiento de culpa, incapacidad y ruina.
  • Pensamientos o deseos de morirse o ideas de suicidio.
  • En casos severos pueden existir cuadros delirantes de contenido culposo y catastrófico.
En el polo de la manía:
  • Estado de ánimo eufórico y/o irritable.
  • Disminución de la necesidad de dormir.
  • Aumento de la actividad.
  • Hablar sin poder detenerse.
  • Pensamientos que saltan de un tema a otro.
  • Aumento de la actividad sexual con pérdida del pudor.
  • Grandiosidad en las conductas. Gastos desmedidos, prodigalidad.
  • Pérdida del autocontrol y del juicio.
  • En casos severos, fuga de ideas (incoherencia en el lenguaje) e ideas delirantes de contenido grandioso.
Quien sufre de los síntomas depresivos siente que ha descendido y habita en el infierno. Generalmente su padecer no es comprendido o percibido en toda su magnitud por la familia y el entorno. Los pensamientos catastróficos y culposos, la pérdida de la autoestima, la falta de energía, la desesperanza hacen ver todo negro y sin salida. El tiempo no transcurre y el espacio se cierra. Muchas veces la idea de la muerte o el suicidio aparece como el único camino abierto para terminar con el sufrimiento.
Por el contrario, en el estado de manía el individuo siente un excesivo bienestar y no puede entender cómo los demás no lo perciben. Eufóricos, exaltados e hiperactivos, se sienten brillantes y creativos. La grandiosidad los lleva a tomar decisiones peligrosas. Gastan el dinero desmedidamente, su sexualidad está exacerbada y pierden el pudor. Aun sin dormir, se encuentran llenos de energía. Suelen hacer planes irrealizables y pueden llegar a ser agresivos y violentos. La exaltación los puede llevar a perder el control de la realidad, desarrollando ideas delirantes de contenido grandioso

Frases del Dr. Edward Bach


Es el paciente quién debe ser tratado y no la enfermedad.

No se cura realmente atacando la enfermedad, sino colmando el cuerpo con las hermosas vibraciones de nuestra naturaleza superior, en presencia de la cual la enfermedad se funde como la nieve bajo el sol.

La razón principal del fracaso de la ciencia moderna reside en que trata los síntomas y no las causas.

La salud depende de que estemos en armonía con nuestra alma.

La enfermedad no será curada o erradicada jamás por los actuales métodos materialistas, por la simple razón de que su origen mismo no es material.

Todo lo que tenemos que hacer es salvaguardar nuestra personalidad, vivir nuestra propia vida, ser el capitán de nuestro propio barco, y así todo saldrá bien.
 Para que nosotros mismos seamos libres, debemos dar libertad a los demás.

¿Qué es la medicina cuántica?


El desarrollo de la medicina cuántica está basado en una nueva visión del hombre, en donde todo lo existente se interpreta como energía en distintas formas de manifestación.
Para aquellos que se preguntan "qué es la medicina cuántica" les decimos que, por medio de la aplicación de un sistema terapéutico cuya base es la de recibir cuántos de energía, los procesos biológicos logran recuperara sus niveles de energía normales para desarrollar cualquier actividad que deban realizar, creando de esta manera, las condiciones favorables para recuperar la salud, restableciendo un cierto orden desde lo más pequeño con la finalidad de que las células y las moléculas optimicen su memoria para un funcionamiento ordenado y eficiente. Según la medicina cuántica, en el momento que un organismo pierde su capacidad para mantener armónicamente las funciones que le corresponden aparece la enfermedad, y este malfuncionamiento mencionado, puede expresarse en cualquier tejido u órgano, por ello esta razón se dice que cada persona desarrolla una enfermedad diferente y con los síntomas habituales que la misma es capaz de manifestar.
En este sentido debemos decir que cuando se pierde el orden, se pierde también la capacidad de preservar la buena salud. Si hablamos un poco del sistema terapéutico que maneja la medicina cuántica debemos decir que en mismo se encuentra compuesto por un equipo generador de energía, cuya unidad se denomina “Cuantos de energía”, que es capaz de penetrar la masa orgánica desencadenando procesos de re-polarización y resonancia según la condición en la que se encuentre el paciente a ser tratado, creando de esta manera, las condiciones adecuadas para que las alteraciones vayan mejorando y así se pueda combatir la enfermedad. La acción terapéutica de la medicina cuántica suele manifestarse en la totalidad del organismo.
Es importante tener en cuenta que la aplicación de la terapia desarrollada por la medicina cuántica no resulta agresiva ni traumática, dado el efecto de relajación y harmonización que produce dicho tratamiento.
La gente no solo se pregunta "qué es la medicina cuántica" sino que también desea conocer sus ventajas, por ello decimos que los beneficios obtenidos por la terapia de medicina cuántica son inmediatos a diferencia de los fisiológicos que van apareciendo gradualmente, y es importante considerar que las aplicaciones continuas, ayudarán al paciente a lograr un avance en cuanto a la reorganización de aquellas funciones alteradas en su organismo, pero hay que tener en cuenta que dicho avance dependerá de la continuidad y regularidad con la que se siga el tratamiento.
Medicina integral cuántica
La medicina integral cuántica ofrece soluciones definitivas a varias enfermedades sin producir ningún desequilibrio en algún área del organismo, como muchas veces sucede con la medicina clínica tradicional. En la actualidad, y debido a la enrome evolución que ha sufrido la medicina integral cuántica, son muchos os médicos que se dedican exclusivamente a tratar a sus pacientes con todos los elementos que encierra la medicina integral cuántica.
De todos modos es importante destacar el hecho de que esta disciplina médica trabaja a niveles subatómicos en donde se encuentran partículas denominadas Cuantas de Luz, y son quienes se encargan de conducir la energía a través de los meridianos localizados en nuestro cuerpo. La medicina integral cuántica comprende una nueva manera de entender las enfermedades a las que esta expuesto el ser humano con la finalidad de completar un proceso de curación.

Epitafio para aquel que ha llegado


No vayas a mi tumba y llores
pues no estoy ahí.
Yo no duermo.
Soy un millar de vientos que soplan,
el brillo de un diamante en la nieve,
la luz del sol sobre el grano maduro, 
la suave lluvia de verano.
En el silencio delicado del amanecer
soy un ave rápida en vuelo.
No vayas a mi tumba y llores,
no estoy ahí, yo no morí
-Indio americano anonimo-.

Del libro "Sicrodestino" de Deepak Chopra

Depresión Postparto


Introducción
La depresión postparto consiste en el desarrollo de una depresión en la madre tras el nacimiento de su hijo. A veces, esta depresión puede tener una fácil explicación, bien porque el hijo no ha sido deseado o porque no es normal. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones la depresión parece no tener sentido: " Deseaba tanto tener este hijo y ahora que lo tengo me siento completamente desdichada", "¿Qué me está pasando?", "El parto fue magnífico, mucho mejor de lo que esperaba, y todo el mundo se portó maravillosamente conmigo, especialmente mi marido. Yo debería dar saltos de alegría", "Tenía miedo que el bebé tuviera algún defecto al nacer, pero es perfecto", " Entonces, ¿Porqué no lo estoy disfrutando?, Quizás no valgo para ser madre".
Estas mujeres no son unas desagradecidas o unas malas madres sino que están experimentando una de las complicaciones más frecuentes del parto, la depresión postparto, un trastorno que todavía sufren en silencio un gran número de mujeres.
Cuál es la frecuencia?
La depresión postparto es una de las enfermedades más frecuentes tras el parto ya que afecta a una de cada diez parturientas. Si no se trata adecuadamente puede persistir durante meses e incluso años.
Cuáles son sus síntomas?
Tristeza
La tristeza es desde luego el síntoma más frecuente de la depresión postparto. Las pacientes se sienten bajas de ánimo, infelices y desgraciadas la mayor parte del tiempo aunque estos síntomas pueden empeorar en algún momento particular del día, como por las mañanas o por las tardes. En ocasiones, las pacientes pasan días malos y días buenos, siendo estos últimos realmente frustrantes ya que el día bueno previo hizo que se albergaran esperanzas de mejorar. A veces, a las pacientes les parece que no merece la pena vivir, precisamente en unos momentos en que deberían sentirse muy alegres.
Irritabilidad
La irritabilidad con frecuencia acompaña a la sensación de tristeza. La paciente puede estar irritable con sus otros hijos y ocasionalmente incluso con el recién nacido, aunque la mayoría de las veces lo está con su marido quien no suele comprender qué es lo que está pasando.
Fatiga
Todas las nuevas madres se sienten un poco abrumadas y fatigadas, pero la madre con depresión postparto se siente tan agotada que llega a pensar que padece alguna enfermedad física.
Insomnio
Cuando por fin la madre se va a la cama puede que tenga dificultad para conciliar el sueño, o si duerme, puede que se despierte muy pronto, incluso aunque su pareja sea quien se ocupe de alimentar al bebé durante la noche.
Pérdida de apetito
Las madres deprimidas generalmente no tienen ni tiempo ni ganas de comer lo cual contribuye a que se sientan malhumoradas y agotadas. Algunas madres deprimidas comen en exceso para aliviar su malestar psicológico y luego se sienten culpables y molestas con su gordura.
Incapacidad para disfrutar
Lo que antes era un placer ahora no apetece y lo que antes interesaba ahora se convierte en aburrido. Esto es especialmente cierto en el caso de las relaciones sexuales. Algunas mujeres recuperan el interés por el sexo (si es que en algún momento lo perdieron) antes de que transcurran 6 semanas del parto, pero las madres con depresión postparto suelen rechazar cualquier contacto sexual lo cual puede generar tensión en la pareja.
Desbordamiento
Las madres con depresión postparto tienen la sensación de no disponer de tiempo para nada, de no hacer nada bien y de no poder hacer nada para remediarlo. A estas pacientes les resulta realmente difícil el establecer nuevas rutinas para poder hacer frente al bebé y a la nueva situación que viven.
Ansiedad
Suele ser aguda y se puede presentar en forma de temor a quedarse sola con el bebé por miedo a que este grite, no quiera comer, se ahogue, se caiga o se haga daño de cualquier otra forma. Algunas madres deprimidas perciben a su bebé como un objeto. En vez de sentir que han dado a luz a la criatura más cariñosa y adorable del mundo se sienten distantes de su hijo, al cual perciben como un pequeño ser misterioso y extraño, cuyos pensamientos (de tener alguno) son insondables y cuyas necesidades y emociones deben ser en algún modo satisfechas. La tarea de la nueva madre deprimida que todavía no se ha "enamorado" de su hijo es realmente dura. No obstante, el amor surge al final, cuando el niño es mayor y más interesante.
Sin embargo, la depresión postparto puede desarrollarse aún cuando el amor por el recién nacido sea intenso. En estos casos, la madre teme desesperadamente perder a su precioso bebé por no cuidarlo bien, porque no se desarrolle adecuadamente, por una infección o bien teme que muera súbitamente. Un simple catarro puede causar una gran preocupación. La madre puede obsesionarse con el peso del bebé y alarmarse si llora demasiado o incluso si pasa mucho tiempo en silencio, llegando a pensar: ¿habrá dejado de respirar?. Es frecuente que la paciente desee ser constantemente tranquilizada por su pareja, su familia, su médico o cualquier otra persona.
La ansiedad también puede hacer a la madre preocuparse por su propia salud. Puede sentir pánico cuando su pulso se acelera o si tiene alguna palpitación, llegando incluso a pensar que tiene algo malo en el corazón o que está al borde de un accidente cerebrovascular. En ocasiones se siente tan debilitada que piensa que tiene alguna enfermedad terrible y que nunca volverá a tener energía de nuevo. Estas sensaciones extrañas e inusuales le harán plantearse la pregunta ¿Me estoy volviendo loca? (La respuesta es NO).
El temor de quedarse sola con todas estas preocupaciones puede dar lugar a que incluso la mujer más capaz se sienta tan indefensa que no desee que su marido vaya al trabajo.
¿No se sienten todas las mujeres un poco así tras tener un hijo?
Gracias a Dios, no. Muchas mujeres, aproximadamente una de cada dos, se sienten un poco llorosas, desanimadas e inseguras en el tercer o cuarto día tras el parto. Es el conocido "maternity blues" o depresión del tercer día que dura de unas horas a un par de días y que pronto desaparece. Desde luego, muchas mujeres se sienten cansadas y un poco desorganizadas cuando regresan a casa del hospital, pero generalmente controlan perfectamente la situación cuando pasa más o menos una semana. Sin embargo, para las madres con una depresión postparto las cosas empeoran día tras día.
Cuándo ocurre?
La mayoría de los casos de depresión postparto surgen en el primer mes tras el parto, aunque en ocasiones este trastorno puede dar la cara 6 meses más tarde.
Por qué ocurre?
Todavía no sabemos lo suficiente sobre porqué las mujeres desarrollan depresiones postparto como para poder estar seguros de quien la desarrollará y quien no. Probablemente no existe una causa única sino más bien diferentes tipos de estrés que pueden tener la misma consecuencia o que pueden actuar conjuntamente. 

Sabemos que entre esos "factores de riesgo" están:
  • una historia previa de depresión (especialmente de depresión postparto).
  • una falta de apoyo por parte de la pareja.
  • un bebé prematuro o con cualquier tipo de enfermedad.
  • el que la nueva madre hubiera perdido a su madre cuando era niña.
  • una acumulación de acontecimientos vitales adversos, como el fallecimiento de un ser querido, la pérdida del empleo de la paciente o de su pareja, problemas económicos, problemas de vivienda, etc.
Sin embargo, una mujer puede sufrir una depresión postparto sin que se aprecie ninguna razón obvia para la misma.
Qué pasa con las hormonas?
Parece probable que la depresión postparto esté relacionada con los importantes cambios hormonales que tienen lugar en el momento del nacimiento de su hijo, aunque todavía no dispongamos de evidencias al respecto. Aunque los niveles de estrógenos, progesterona y otras hormonas relacionadas con la reproducción que pueden afectar a las emociones descienden bruscamente tras el parto, no se han encontrado diferencias entre las hormonas de las madres que desarrollan una depresión postparto y las de las que no. Una posible explicación es que probablemente algunas mujeres puedan ser más sensibles que otras a tales cambios.
¿Maltratan las mujeres con depresión postparto a sus bebés?
No, ellas no lo hacen. Se pueden sentir como si lo fueran a hacer y se preocupan mucho por la posibilidad de hacer daño a sus hijos, aunque realmente nunca lo hacen. Para ser honestos, muchas mujeres sin depresión postparto han podido llegar a pensar en alguna ocasión " Creo que si sigue llorando lo voy a coger y lo voy a lanzar por la ventana".
Las mujeres que "golpean" a sus bebés con frecuencia presentan graves trastornos emocionales que tienen su origen en su infancia.
Raramente, sin embargo, un bebé es herido o incluso asesinado, constituyendo un infanticidio, por una madre que presenta un trastorno mental grave en esos momentos. Esta es una consecuencia trágica de la llamada "psicosis puerperal", una enfermedad mental muy grave, aunque tratable, que puede aparecer a los pocos días del parto. La madre puede delirar y llegar a pensar que su hijo es el diablo y por eso tiene que acabar con él, o puede tener ideas suicidas y decidir acabar no sólo con su vida sino también con la del recién nacido. La psicosis puerperal ocurre únicamente en uno de cada 500 partos y el infanticidio es afortunadamente muy raro.
Qué puede hacerse?
Muchas cosas, pero lo primero desde luego es reconocer y diagnosticar la depresión.
Muchas madres deprimidas no son conscientes de que tienen una enfermedad y se sienten avergonzadas de tener que admitir cómo les ha afectado su reciente maternidad. Algunas pueden llegar a creer que si dicen como se sienten realmente puede que les quiten a su hijo (esto NO ocurrirá). Algunos médicos, enfermeras y trabajadores sociales están preparados para reconocer la depresión postparto ya que conocen su existencia y se esfuerzan por detectara, sin embargo, otros profesionales la pasan por alto o, lo que es peor, la ignoran considerándola como un simple "maternity blues".
En la actualidad existe una mayor concienciación para el reconocimiento y tratamiento de la depresión en general y la depresión postparto no debe ser una excepción.
Una vez que se sospecha la presencia de este trastorno, hay que animar a la paciente para que exprese como se siente realmente tras el parto de su hijo. Si manifiesta sentirse triste, desgraciada, irritable, incompetente, asustada y desinteresada por el bebé, debe aceptarse esto con una actitud comprensiva, no con alarma y reproches.
El decirle a la madre que todo lo que le está pasando es consecuencia de que tiene una enfermedad llamada depresión postparto suele ser de gran ayuda, ya que por lo menos sabrá a qué tiene que enfrentarse. Hay que tranquilizarla e intentar convencerla de que ella no es una madre caprichosa, extravagante o una mala madre, de que otras muchas personas han padecido y padecen la misma enfermedad. La depresión postparto es muy frecuente, y si se pone tratamiento sin duda mejorará. Hay que advertir a la paciente que el tratamiento necesitará su tiempo para hacer efecto y que será necesario el concertar algunas citas para que reciba el apoyo necesario hasta que se recupere.
En este momento es importante el involucrar a la pareja de la paciente de forma que él pueda comprender qué es lo que ha estado pasando (no olvidemos que él también ha estado sufriendo las cosecuencias de la depresión postparto). Posiblemente él sea quien mejor pueda apoyar a la paciente, aunque también necesitará algo de apoyo para sí mismo, especialmente si es el primer hijo que tiene la pareja y si se ha sentido desplazado tras su llegada. Este es un aspecto realmente importante ya que si el marido está resentido y no comprende hasta que punto su esposa necesita de su apoyo y ayuda podrán surgir más problemas. El marido de la paciente también se sentirá aliviado por el diagnóstico y por recibir consejos sobre cómo actuar. La ayuda práctica con el recién nacido, una actitud comprensiva y afectiva y el ser positivo serán apreciados incluso cuando la depresión desaparezca.
Qué pasa con el tratamiento hablado?
La oportunidad de poder hablar tranquilamente con un interlocutor simpático, comprensivo y no crítico, que puede ser un amigo, un familiar, un profesional o cualquier otra persona, puede significar una gran ayuda para la paciente.
Los tratamientos psicológicos más especializados tales como la psicoterapia (mediante la cual intentará comprender la depresión en términos de lo que le ocurrió en el pasado) y la terapia cognitiva (que intentará hacerle sentir más positivo sobre sí mismo) constituyen también una gran ayuda y pueden ser solicitadas por su médico de cabecera a los profesionales de la Unidad de Salud Mental que le corresponda.
Qué pasa con las pastillas?
Los médicos de cabecera no siempre prescriben tratamiento farmacológico para sus pacientes con trastornos emocionales. Sin embargo, en ocasiones la naturaleza de la depresión es tal que hace necesario un tratamiento con fármacos antidepresivos. Estos medicamentos:
  • No son tranquilizantes ni estimulantes.
  • No son adictivos, no crean dependencia.
  • Necesitan dos semanas o más para empezar a hacer efecto.
  • No hacen necesario el suspender la lactancia materna ya que entre los muchos antidepresivos disponibles existen algunos que no pasan a la leche materna y por tanto no afectarán a su hijo en absoluto.
  • Necesitan ser mantenidos durante al menos 6 meses tras la depresión para reducir el riesgo de recaída.
A muchas mujeres les parece más atractiva la posibilidad de recibir tratamiento con hormonas en lugar de con antidepresivos ya que consideran a éstas más naturales. Sin embargo, las evidencias disponibles sobre su eficacia son cuestionables y además no están exentas de efectos secundarios.
La progesterona parece funcionar mejor en supositorios, mientras que los estrógenos se aplican actualmente en forma de parches en la piel. No existe duda de que muchas mujeres creen que el tratamiento hormonal que han recibido les ha beneficiado, pero todavía está por demostrar que este sea algo más que un placebo, es decir que la curación se produce más por la esperanza puesta en el tratamiento que por el propio tratamiento en sí.
¿Cuál es el futuro de la depresión postparto si no se trata?
La mayoría de las mujeres suelen mejorar en algún grado al cabo de semanas, meses o incluso uno o dos años. Sin embargo, esto es a costa de un gran sufrimiento injustificado. La depresión postparto hace de la maternidad una mala experiencia y dificulta la relación entre la pareja. De forma que lo mejor es detectar lo antes posible este trastorno para tratarlo precozmente.
Puede prevenirse la depresión postparto?
Si. Existen tres formas de prevención: detectar precozmente el trastorno, tratarlo rápidamente y evitar sus consecuencias. Este folleto está especialmente dedicado a la detección y tratamiento precoz de la depresión postparto.
  • No intente ser una supermujer. El tener un hijo es un trabajo que puede exigir dedicación exclusiva, de forma que durante su embarazo intente reducir sus compromisos (si trabaja, asegúrese que se alimenta de forma suficiente y con regularidad y ponga los pies en alto durante la hora de la comida).
  • No se mude de casa mientras esté embarazada o hasta que su hijo no tenga seis meses.
  • Haga amistad con otras parejas que estén esperando un hijo o que lo hayan tenido recientemente. Entre otras cosas, esto le posibilitará el disponer de alguien que pueda cuidar a su hijo cuando lo precise.
  • Identifique a alguien en quien pueda confiar, es necesario disponer de algún amigo a quien acudir en caso de necesidad.
  • Vaya a las clases preparto y lleve a su pareja consigo.
Si ha sufrido previamente una depresión, esto no significa que usted vaya a tenerla de nuevo en el siguiente parto. Sin embargo, tras el parto es necesario que se ponga en contacto con su médico de cabecera para que éste vigile la posible aparición de cualquier signo de recurrencia de la depresión postparto y así comenzar lo antes posible con el tratamiento.
Una vez que el bebé haya nacido:
  • Aproveche cualquier oportunidad para descansar. Aprenda a echar cabezadas o pequeñas siestas. Su pareja podrá encargarse de alimentar al bebé por la noche, utilizando si usted lo desea incluso su propia leche extraída con anterioridad.
  • Aliméntese adecuadamente. Las ensaladas, los vegetales frescos, la fruta, los zumos, la leche y los cereales son alimentos muy adecuados para este momento y que además no necesitan de mucha cocina.
  • Encuentre tiempo para disfrutar con su pareja. Intente conseguir una niñera y salgan juntos a cenar, al cine, a ver unos amigos o tomar una copa.
  • Intente intimar con su pareja, incluso aunque todavía no le apetezca tener relaciones sexuales completas, un beso, un abrazo, una caricia, o un mimo pueden ser bastante reconfortables hasta que regrese el deseo sexual al completo.
  • No sea muy crítica consigo misma ni con su pareja. La vida se hace bastante dura en estos momentos y el cansancio y la irritabilidad de ambos puede conducir a discusiones frecuentes que no harán mas que debilitar su relación en unos momentos en que esta debería ser más fuerte.
  • No tema pedir ayuda cuando la necesite. Aunque su médico es quien debe realizar el diagnóstico de su depresión postparto, lo que usted haya aprendido en las clases preparto y en folletos como este puede orientarle sobre cuando pedir ayuda.
Finalmente, a pesar de que la depresión postparto ya esté instaurada cuando se le diagnostique, no se desespere, el apoyo, el consejo y la medicación marcarán la diferencia y acelerarán su recuperación. Nunca es tarde.


Fuente
Gobierno de Canarias, España

ÁGUILA


Cuál Águila que emprende el vuelo, desplegando la envergadura de sus alas en la inmensidad del cielo. Inicias cada día el tránsito hacia el futuro con renovados bríos.
Ella defiende con garras y pico su territorio. Tú luchas por tu libertad, dignidad y propio respeto; al igual que él de los que tú amas y conviven contigo.
Así como en el Águila es innata el ansia de volar. Nace de tu interior el sano sentimiento de vibrar, de ser un ente útil y dejar un mundo mejor que el que recibiste.
Ella con su majestuosidad surca el celeste techo. Tu espíritu navega en medio del infinito hacia lo alto, trascender es tu búsqueda y tu triunfo.
Cuenta nuestra emplumada amiga con una gran visión. Tú tienes una amplia perspectiva de lo que sucede a tu alrededor, y reaccionas en consecuencia ante ello.
Ella posee un plumaje espléndido y hermoso. En tu interior existe un enorme bagaje formado de bondad, nobleza, alegría, fortaleza, templanza, ternura y humanismo; que se ve reflejado en tu trato con quienes entras en contacto.
El Águila con su fortaleza sobrevive con su esfuerzo. Tal como ella, posees gran fuerza y entereza en tu alma. Aunque no lo creas conllevas una enorme y poderosa energía.
Desde tiempos remotos nuestra amiga ha sido considerada como ejemplo. Del mismo modo ha servido de emblema que cobija la libertad y valentía del caballero. Es símbolo y meta de todo aquel que aspira a lo alto y a lo grande.
Todos somos águilas en ciernes que estamos en la búsqueda de las grandes alturas, sigamos los dictados de nuestro espíritu, el cual ha sido moldeado en el corazón del Creador, el cuál está hecho para cosas grandes y maravillosas.

Andrés Uriel Cortés Valle